Kila

Kíla sigue siendo una de las sensaciones últimas del acervo musical irlandés.

La obra de este septeto dublinés es fusión de diferentes aromas populares a los que proporciona cohesión estética la milagrera filosofía sonora céltica.

Kíla, que fue concebido en 1987 en Coláiste, Dublín, como un experimento en trío sin demasiadas pretensiones, ha terminado alcanzando tal grado de popularidad que ya va por el octavo álbum publicado, tras “Live in Dublin”, de 2004, y la grabación que poco después llevó a cabo el grupo con el artista japonés OKI.

Estos trabajos –junto al que ahora presentarán seguramente, “Gambler’s ballet”- proponen una sugerente línea de conexión entre el mundo sonoro de la música tradicional irlandesa y las sonoridades sobre todo africanas, a través de un poderoso mejunje melódico-rítmico que, si se piensa un poco, es prolongación del que una vez desarrollaron los bretones Gwendal y Alan Stivell.

Kíla, por añadidura, han sido unos habituales de las escenas españolas, por lo que su carrera es bien conocida por una afición que todavía recuerda su participación en los festivales de Ortigueira, Vía Celta de Madrid, o Músicas Europeas de Aínsa.
   
Tal vez, no fuese una exageración lo que la publicación The Star dijo una vez de ellos: “Difundiendo un catálogo que alterna piezas instrumentales con números vocales interpretados en gaélico, Kíla están haciendo lo mismo por la música irlandesa que “Riverdance” por la danza autóctona del país”.